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MEDITACIÓN DEL
PUENTE ARCO IRIS CIRCUMPOLAR

 

El propósito de esta meditación es generar una onda telepática de amor que nos conecte con el centro de la Tierra, con los alternadores bipolares del arco iris que mantienen el campo magnético de la Tierra en su lugar, y con todos los kin planetarios que están haciendo esta misma meditación.

Al establecer esta onda telepática de la Tierra en todo el mundo estamos creando una matriz de comunicación que acerca cada vez más la noosfera, la capa mental de la Tierra, a su manifestación consciente. Esta matriz también proporciona un campo protector de vibraciones de pensamientos genuinamente positivos destinado a mantener el campo resonante de la Tierra en un estado de paz y armonía.

El objetivo de ejercitar esta meditación es manifestar el Puente Arco Iris de la Tierra, los alternadores diurnos y nocturnos del campo magnético de la Tierra.

 

Este Puente Arco Iris es el puente de la paz profetizado desde hace mucho tiempo que conectará permanentemente la Tierra tridimensional con la cuarta y dimensiones superiores, asegurando una paz y armonía que serán inquebrantables.


Para que todos los seres puedan participar en esta meditación, hayan o no oído hablar del orden sincrónico, ofrecemos esta versión universal de la Meditación de la Paz Mundial del Puente Arco Iris.  


Puedes hacerla a nivel individual o grupal, el mejor momento es por la mañana temprano, pero cuando puedas también está bien. Si estás en un grupo, reúnete en un círculo, si se puede, sentados en el suelo o en el piso y con las piernas cruzadas.


Toma unas respiraciones profundas, inhalando lo que negativo, y transmutándolo en tu interior para luego exhalar lo que es positivo y purificador.


Luego cierra los ojos. Visualiza que estás en el centro de la Tierra. A continuación, visualiza el gigantesco núcleo cristal octaedro.  


Cuatro caras del cristal terminan en un punto a lo largo del eje polar Norte. Las otras cuatro se unen en un punto alineado con el eje polar Sur.


Rodeando el gigantesco cristal octaedro, está la membrana interna de la Tierra, como un tambor resonando en la superficie exterior de la Tierra. La mitad norte del cristal tiene dos caras rojas y dos blancas; la mitad sur tiene dos caras azules y dos amarillas.


Ahora entra en el interior del cristal.


En el centro de este cristal gigante hay un punto intensamente resplandeciente de luz blanca. Una columna o eje etérico de luz se extiende hacia el Norte y el Sur desde el punto central resplandeciente a través de las puntas del octaedro continuando hasta los polos Norte y Sur en el exterior de la Tierra.


Alrededor de este eje magnético vertical etérico de luz hay dos tubos de flujo entrelazados por los que está pasando continuamente energía plasmática.


Enroscados entre sí como las dos cadenas de ADN están los tubos de flujo de color rojo y azul. Suministran plasma (iones cargados eléctricamente) al punto resplandeciente en el centro de la Tierra.


Ensartados en el eje Norte de esta columna de luz con los dos tubos de flujo enrollados a su alrededor, está el átomo del tiempo rojo. Alrededor del eje Sur de la luz está el átomo del tiempo azul.


Los átomos del tiempo polar rojo y azul giran en dirección opuesta entre sí, el átomo del tiempo rojo en el Norte gira en sentido horario y el átomo del tiempo azul en el Sur gira en sentido antihorario.


Los átomos del tiempo constan de siete puntos: un punto central, dos puntos en cada extremo del eje vertical, y dos puntos cada uno equidistantes entre sí a cada lado del eje central, cuatro puntos en total. Los seis puntos externos de los átomos del tiempo tienen casi la forma de un hexágono, una figura de seis lados.


El plano gravitacional del cristal octaedro emana horizontalmente del centro luminoso resplandeciente del cristal, extendiéndose a los cuatro puntos que marcan los bordes del cristal donde se unen las cuatro caras del norte y las cuatro caras del sur del octaedro.


El plano gravitacional que conecta estos cuatro puntos es como la base de dos pirámides, una pirámide se extiende de esta base con cuatro caras hasta el punto norte del octaedro, y las otras cuatro caras hasta el punto sur.


A lo largo de ese plano gravitacional, exactamente uno frente al otro, están los otros dos átomos del tiempo: uno blanco y otro amarillo. Estos dos átomos del tiempo gravitacional están construidos igual que los átomos del tiempo polar rojo y azul, salvo que sus dos puntas axiales están alineadas con el plano gravitacional, acostados sobre un lado por así decirlo y perpendicular a los átomos del tiempo polares.

Estos átomos del tiempo blanco y amarillo giran rodando como aspas haciendo un lento movimiento circular en sentido antihorario, de derecha a izquierda alrededor del punto central de luz resplandeciente.


Una vez que hayas visualizado el núcleo del cristal octaedro de la Tierra con sus ocho caras, los cuatro átomos del tiempo, la columna etérica de luz y los dos tubos de flujo, visualiza cómo desde el centro del cristal sale disparada una gran corriente de luz llena de plasma multicolor en ambas direcciones hacia los dos polos de la Tierra.


Ahora, vete desde el centro de la Tierra a un punto en el espacio desde donde estás viendo la Tierra entera. Mientras que aún puedes ver el cristal octaedro en el centro de la Tierra en los polos Norte y Sur la corriente de luz sale disparada para convertirse en un gran puente arco iris doble, el alternador diurno y el alternador nocturno del campo magnético de la Tierra se hace visible.


Dos corrientes Arco Iris conectan los polos Norte y Sur de la Tierra, separados exactamente a 180º grados entre sí. Mientras la Tierra gira lentamente sobre su eje, este Puente Arco Iris permanece inmóvil, estable y constante.


Una vez que has completado la visualización, toma la Tierra entera girando bajo el Puente Arco Iris y colócala en tu corazón. Imagina las dos corrientes de luz saliendo disparadas a través de tu columna vertebral por encima de tu cabeza y debajo de tus pies. Ahora forman un Puente Arco Iris similar alrededor de tu cuerpo, sosteniendo tu aura en su lugar.


Ahora somos uno con la Tierra. El Puente Arco Iris de la Paz Mundial es real.


Existe una ciencia detrás de todo esto. Lo que existe primero en la imaginación, visualizado por un número suficiente de personas en una onda telepática de amor, se convertirá con el tiempo en una realidad.

 

 – José Argüelles/Valum Votan

 

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