LA ONDA ENCANTADA DEL CAMINANTE DEL CIELO ROJO

Ser Caminante de Cielo es fundamentalmente ser libre, es dejar atrás todo esquema que ate, y es poder deshacerse de todo aquello que haga retroceder o permanecer sin despegarse del suelo. Ser caminante del cielo es ser ese nexo entre el cielo y la tierra, es el glifo que contiene un par de columnas que sostienen el cielo y que dejan un sitio para unirlos a la tierra y allí, en ese punto, van los Caminantes del Cielo, para hacer la unión. Pero en semejante misión, no puede haber nada que coarte o que contamine la unión de cielo y de la tierra, si hay esquemas de pensamiento, si hay creencias, si hay religaciones, si hay obligaciones que sólo permiten una manera de ver o si hay sólo una manera de portarse, de hablar, de hacer, si hay una lista gigantesca de cosas que no se pueden hacer, si hay caminos fijos, senderos amurallados para no mirar a los lados, entonces, ahí, no hay un Caminante del Cielo, ahí hace falta un Caminante del Cielo
Un Caminante del Cielo se dedica a deshacer esos esquemas, vino para eso, porque la unidad con lo sagrado es de una libertad infinita, porque esa unidad la poseen todos los elementos de la naturaleza y ellos no poseen ningún tipo de ritos, ni de catecismos, ni de leccionarios que los conduzcan, entonces cuando nosotros, los humanos, inventamos caminos seguros y los acompañamos de premios y castigos, cuando nosotros inventamos recursos específicos con costo, que se deben adquirir para dar los pasos, entonces hace falta un Caminante del Cielo que nos permita liberarnos de todos eso, porque aquí lo que de verdad importa es la sencillez del alma, la humildad del corazón. El camino correcto es el tuyo, es el mío, si te lo haces más difícil o más fácil, es una elección tuya, pero los juicios al respecto sobran, no hacen falta.
Un Caminante del Cielo va por la vida denunciando hechos, poniendo en evidencia el error de quien se asume esclavo o seguidor o feligrés o fanático o seguidor o proclive o camarada o fans, de veras que hace falta liberarnos de todo, son muchas las maneras en que nos dejamos manipular por fuerzas externas para alcanzar lo que queremos, es algo así como si no fuéramos capaces, es una inmensa falta de confianza en sí mismos y en sí mismas, en alguna parte nos enseñaron que para llegar había que aprender un camino, que el camino estaba escrito y había que leerlo, que lo había hecho alguien y había que imitarlo, en alguna parte nos enseñaron que la respuesta la tenía alguien, y que no sólo había que creer en ese alguien, sino que además había que hacerse adeptos a él, había que adorarlo y que además, esa adoración, no era por agradecimiento a lo recibido, sino que sólo por ella se nos daría el acceso, y que había que portarse muy bien, porque al más mínimo error te vas afuera y pierdes la oportunidad y tiene que comenzar de nuevo. Y toda esa creencia ni siquiera está afuera nuestro, está adentro, es una conciencia paralela a la conciencia propia, que juzga con ahínco, que coloca todo en la balanza de una moral que es extranjera, que se mantiene rígida a través de la historia y que conlleva estatus y que prodiga una tranquilidad que ahoga.
El Caminante del Cielo Rojo trae el cielo a la tierra y lo trae al diario, en cada momento de la vida, no es un momento ritual ni es una ceremonia apartada el restos de los días y de las calles por donde cada uno y cada una anda, es el despertar de la esencia sagrada de todo ser sobre la tierra. Y en vez de esperar que sea otro el que haga la armonía, la realice cada uno en cada parte del planeta, y sin límites, y sin esquemas, y sin recetas, y sin uniformadas actitudes, y sin referencias fijas.
El Caminante del Cielo es del espacio, necesita todo el espacio, no se lo puede encerrar, no se lo puede ordenar, clasificar ni encasillar en un número de cuotas. El poder del espacio más que ser un lugar específico es una apertura infinita, la apertura que surge de una conciencia pura, que libre de todas las amarras con que se nos ha educado, nos permita verlo todo, estar en todo, explorarlo todo. Explorar es la acción a realizar, moverse hacia lo desconocido, dejar de hacer el mismo recorrido de tantas generaciones, abrir caminos nuevos, descubrir, aventurarse, dejar que brote libre la divinidad que conduce nuestros pasos y los de todo ser sobre el planeta y el universo entero. Que cada uno viva este Caminante del Cielo en estos trece días que comienzan hoy, nos hace tanta falta despercudirnos de estos trajes de etiqueta, de estos caminitos bordeados de piedrecitas, si apenas al lado la vida aguarda entera, nos hace tanta falta despertar a la conciencia pura en vez de dejarse instalar una conciencia artificial en la cabeza. Nos hace tanta falta caminar por el cielo, sin dejar huella, caminar simplemente, y ver la vida de cada una y cada uno como un viaje sagrado, en vez de una rutina en contra.
En este año de la trasformación que nos falta, hay aquí una oportunidad para quien la quiera, perder el miedo, abandonar estas seguridades que de seguridades nada y asumirnos ángeles, viajar por el misterio, en definitiva vivir sagradamente y amar hasta que ningún ser sobre la tierra deje de saberse viajero infinito, pilar del cielo, libre y pleno.
DRAGON RESONANTE ROJO